Páginas

miércoles, 12 de agosto de 2020

Bendito el fruto de tu vientre... Rocío Martínez no bailó sola.

 


El pasado 7 de Agosto, finalizaban las primeras Veladas Flamencas "Jaén Auténtica". La última actuación que cerraba cinco días verdaderamente espectaculares dedicados a los artistas flamencos de nuestra tierra, fue la actuación de la bailaora jiennense Rocío Martínez.

Rocío salió de forma pausada y serena al escenario, mientras Curro Pérez con esa voz y ese quejío tan especial y el maestro José Moreno con su toque a la guitarra que lo hace único, la recibían como ella se merecía.

Tras una introducción, Rocío se sentó en el escenario con una elegancia increíble, y saqué unas fotografías pienso que aceptables. Os adjunto algunas de ellas que yo diría pueden servir perfectamente como reclamo incluso para cartel de las Veladas Flamencas del próximo año 2021.

Con la siguiente pieza, Rocío se levantó y empezó a bailar. Abrió sus brazos y comenzó a "comerse" el escenario, las cámaras que estaban grabando, al público, y a todo lo que tenía por delante. Una verdadera profesional entregándose en cuerpo y alma al espectáculo. Se adueñó totalmente del espacio escénico de que disponía, lo llenó con su arte, y comenzó a encandilar a los asistentes.

Fue entonces, cuando comprobamos un detalle que nos llenó de sorpresa: Rocío estaba embarazada, y lucía una preciosa barriguita, que no le impedía en absoluto bailar con la fuerza y la garra que lo hizo.

 

Ahora que tan de moda tenemos en la tele el famoso mundo de las influencers, muchas de ellas mostrando orgullosamente sus embarazos a los medios de comunicación (para sacar partido de ello, evidentemente), el pasado viernes vimos a una jiennense que, sin pensar en chorradas de estas, alzó sus brazos, nos miró fijamente con una fuerza en la mirada que a mi, particularmente, me dio hasta escalofrío. Rocío estaba metida en su papel, y a pesar del problemilla añadido de su maternidad, he de afirmar que no solo no se le notó en absoluto, más bien todo lo contrario.

Rocío bailó como nunca, "acompañada", y a pesar de su "exceso de peso" y el cuidado que ponía, desde que salió al escenario, ese "pedacito de vida" que guarda con todo el amor del mundo en su vientre, parecía acompañar a su madre en cada uno de los pasos. Y es que Pedro Marcos, que es el nombre que llevará si Dios quiere, esa vida que late en el vientre de Rocío, como que colaboró activamente con su madre para que todo llegase a buen puerto.

  
  

Pedro Marcos, ha aprendido, evidentemente en todos los ensayos que Rocío ha realizado antes del viernes, y claro, se sabía al dedillo cada uno de los movimientos de su progenitora, cada uno de sus de sus giros, del aleteo de sus brazos, del movimiento de sus caderas, la cadencia de su taconeo... 
Si, Rocío, bendito el fruto de tu vientre, como Isabel le dijo a su prima María de Nazaret, porque no te quepa duda, de que el regalo que llevas en tu vientre, será un bailaor de campanillas y es un regalo de Dios.

  

Texto y fotografías: Modesto Martínez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario